jueves, 30 de septiembre de 2010

Las "familias" provocadoras


Dos "familias", una perredista y otra de narcos (michoacanas ambas, para más detalles) pusieron a pelear el Ministerio Público y a los jueces, representantes de los poderes Ejecutivo y Judicial.

Hoy tuvo que salir a dar la cara el titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Arturo Chávez Chávez, para explicar que la liberación de funcionarios locales de Michoacán, del PRD y presuntamente ligados con el cártel de "La Familia Michoacana", fue una "gandallez" de un juez, el primero de Distrito.

El procurador al servicio de Felipe Calderón aseguró que ya interpuso una queja ante el Consejo de la Judicatura Federal en contra del juzgador Efraín Cázarez López y amenazó con recurrir a las instancias correspondientes para revertir la liberación de alcaldes y otros funcionarios michoacanos.

La subprocuradora al servicio del procurador Chávez dio más información sobre los motivos del malestar en la PGR. Según Marisela Morales, pese al criterio utilizado por los tribunales unitarios, en apelación, al confirmar la formal prisión con base en testigos colaboradores, el juez consideró que los testimonios de éstos carecían de valor por haberse emitido sin la asistencia de defensor.

"Respecto a las libertades decretadas en incidente de libertad por desvanecimiento de datos, debe decirse que los inculpados durante el proceso penal no aportaron prueba que desvirtuara de manera contundente las imputaciones que habían en su contra, tal como lo exige la Ley en estos casos.

"Sin embargo, el juez primero de Distrito en Michoacán, no consideró esto al resolver que las pruebas incriminatorias se habían desvirtuado, lo que trajo como consecuencia la libertad de ocho ex servidores públicos", trató de darse a entender la subprocuradora Morales.

Además, el juez federal adscrito a Michoacán, en nueve casos, no sólo decretó "en forma cuestionable" la libertad de los inculpados, sino que actuando en total contradicción a la ley, resolvió al momento mismo de decretar la procedencia de la libertad por falta de elementos y la libertad por desvanecimiento de datos, el sobreseimiento del proceso, sin contar para ello con fundamento legal alguno, lo que implica que con esa determinación impide al agente del Ministerio Público de la Federación presentar pruebas y reactivar el procedimiento.

Y siguieron los supuestos errores del juez: decisiones contradictorias y respaldar alguna solicitud de un hijo de Servando Gómez, alias "La Tuta" y ligado con "La Familia Michoacana", por ejemplo.

De 32 funcionarios de la "familia" perredista que estuvieron bajo preoceso penal, hoy no hay uno solo en la cárcel. A esto hay que añadir la vergüenza que tuvo que enfrentar la Policía Federal en su operativo para impedir que Julio César Godoy Toscano, hermano del gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, tomara protesta como nuevo diputado.

Resulta que el joven Godoy Toscano, con orden de aprehensión, se les "coló" a la Cámara de Diputados mientras los agentes seguían revisando cajuelas de autos de personas inocentes, y tras rendir protesta, el perredista obtuvo automáticamente el fuero constitucional que impidió su captura.

Y el balance es, de nuevo, otra racha de días malos para el gobierno federal.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La radio maldita


La soledad, el gusto o las simples ganas de conocer gente pueden orillar a cualquier persona a ser víctima de delitos graves, muy graves. Sobre todo si hablamos de menores de edad o adolescentes.

Hablábamos en algún momento de los riesgos del Internet pero los otros medios tradicioneles y que cuentan con un número amplio de espectadores, como la radio y cualquiera que permita hacer públicos los datos personales, son un serio peligro.

Ana, una adolescente de la Ciudad de México, proporcionó su información personal en un programa radial de contactos, a través del cual conoció a Juan Raúl.

La labor de los "locutores" y del medio de información concluye pero las historias, muchas veces siniestras, inician entre desconocidos que creen que tendrán muy buenas experiencias.

Después de acordar una cita, el 20 de septiembre de 2009, la joven salió de su casa localizada en la colonia Ixtlahuacán, en Iztapalapa, a las 19:00 horas, y se encontró con su nuevo "amigo" en un lugar cercano, donde subió a su motoneta.

La madrugada siguiente, apareció sin vida en la misma colonia, con signos de violación y los ojos cubiertos con cinta canela.

El rastreo de Juan Raúl González Reyes fue sencillo, pese a que esta labor fue infrustuosa como para alcanzar a salvar la vida de la adolescente.

Hoy un juez penal condenó al violador a 50 años de prisión por el homicidio y abuso sexual que cometió contra la joven Ana.

Este sujeto también tendrá que pagar 14 mil 400 pesos para gastos funerarios y 82 mil 160 pesos por 104 sesiones psicoterapéuticas para los familiares de la víctima.

La procuraduría capitalina, en su informe oficial a los medios, señaló el origen de todo fue que Ana dio a conocer su número de teléfono celular en la estación de radio para acordar la cita.

Juan Raúl fue la última persona con la que tuvo contacto la víctima, información obtenida gracias a que se quedó con el teléfono, que utilizó varias ocasiones y posteriormente lo destruyó.

martes, 28 de septiembre de 2010

Una ayudadita colombiana


El gobierno federal insiste en que no nos parecemos en cuestiones de violencia a Colombia, pero toma sus previsiones por si acaso. Por ello mantiene, desde hace nueve años, asistencia de colombianos a los policías de nuestro país.

Las acciones conjuntas, además de intercambio de información, incluyen la participación de policías sudamericanos en rubros como operativos, cateos y diligencias ministeriales y procesales.

Estas acciones se encuentran establecidas en el Acuerdo de Cooperación en Materia de Asistencia Jurídica entre México y Colombia, firmado en 2001. En esa época y con este instrumento, se iniciaron las investigaciones en contra de Juan Diego Espinosa, alias "El Tigre", y su pareja sentimental, Sandra Ávila Beltrán, conocida como "La Reina del Pacífico", detenidos en la Ciudad de México justo hace tres años.

El texto establece que entre los dos países se podrán prestar asistencia jurídica en el intercambio de información, pruebas, enjuiciamientos y actuaciones en materia penal.

La asistencia incluye varios rubros, entre ellos la localización e identificación de personas y bienes, la recepción de testimonios e interrogatorios, las medidas cautelares sobre bienes e incluso la ejecución de registros domiciliarios e inspecciones judiciales, es decir, la aplicación de cateos.

Incluso, y aunque lo lo señale textualmente el documento, se sabe que agentes colombianos infiltrados en México aplican programas como el de Entrega Vigilada.

Si se pregunta sobre este hecho a las autoridades mexicanas, aseguran que los
policías extranjeros no encabezan ninguna de estas investigaciones, sino que porporcionan y reciben información como observadores o testigos.

El acuerdo señala que las dos partes, en este caso México y Colombia, "se obligan a prestarse la más amplia asistencia jurídica" en distintas etapas que se deben seguir después de que se cometió una conducta delictiva: en la realización de investigaciones, de procesos y de procedimientos penales.

En otro de sus párrafos, el acuerdo incluye el traslado de su país de origen de imputados, testigos o peritos, quienes no podrán ser perseguidos o detenidos por hechos o condenas anteriores a su salida del territorio de la parte requerida.

Incluso se especifica que el gobierno solicitante de estas personas debe cubrir los honorarios, gastos de viaje, alojamiento u otros gastos generados durante el traslado por asistencia jurídica.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Los gitanos ignorados


El gran problema con los casos que son investigados por las autoridades ministeriales y que llevan años, es que los procuradores y sus respectivos funcionarios están desconectados de los temas o que con su entrada en funciones se van poniendo al día hasta que algún elemento les estalla en las manos.

Hoy el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, informa, como supuesta novedad, que el crimen del patriarca de los gitanos, Pablo Luvinoff, pudo ser por asuntos económicos, lo cual es una de las más importantes líneas de investigación.

Este dato fue el que siempre denunció el líder fallecido, las amenazas de una escisión de los gitanos por obtener dinero cometiendo conductas ilícitas en contra de los propios miembros de la comunidad.

Mancera agrega que ya se elaboran los retratos hablados del posible agresor de Luvinoff, pero la pregunta sería si esos retratos se basan en información que ya se debió tener con la descripción que el patriarca hizo de otros sujetos que anteriormente lo habían atacado.

El caso es que como el asunto del líder asesinado es otra vez un tema que resurge ante la opinión pública, hay que demostrar que se indaga, que se avanza, que hay líneas de investigación formadas y que existe interés por dar con los culpables y meterlos a la cárcel.

Quedan en el aire una serie de preguntas como ¿por qué Luvinoff tenía que salir a cada rato a pedir protección y a denunciar públicamente las amenazas ante la prensa?, ¿qué avances o cuántas personas detenidas hay después de otros tres ataques previos sufridos por el patriarca?, ¿por qué se dio este último ataque si el gitano contaba con escolta oficial? Porque se trataba justamente de cuidarlo las 24 horas.

Pablo Luvinoff dijo en una de sus últimas entrevistas que de por sí los ilícitos, amenazas y agresiones contra los gitanos era un tema que a nadie le interesaba y nadie parecía querer indagarlos. Hacía la comparación con la comunidad judía. "¿Por qué ellos sí son importantes para las autoridades?".

Al patriarca ya no le tocará verlo, pero esperemos que la reactivación de estas indagatorias por la autoridad local rindan frutos en la persecución de "Los Yalkovich", a quienes siempre se les señaló como el grupo de gitanos responsables de secuestrar, extorsionar y robar a los mismos miembros de la comunidad.

El ex procurador capitalino Bernardo Bátiz, es un ejemplo de un funcionario que conoció del tema, estuvo al tanto de la investigación y se fue con un expediente sin avances y sin novedades.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Un patriarca amenazado


El patriarca de los gitanos, Pablo Luvinoff Arroniz, llevaba por lo menos siete años bajo la amenaza de "Los Yalkovich" (también conocidos como "Julupesty"), de la misma congregación y a quienes se les atribuyen los tres intentos de asesinato previos y las agresiones a dos de los hijos del líder.

Este grupo, también perteneciente a la comunidad gitana, se pasó meses extorsionando a Luvinoff y a su círculo cercano. Más que el control por la dirigencia de los gitanos que maneja como principal hipótesis la procuraduría capitalina, al parecer esa serie de amagos cumplidos en el cuarto intento son la clave para investigar el homicidio.

En los años 40, los miembros de la familia Yalkovich fueron expulsados de México y se refugiaron en Honduras; con el paso de las décadas comenzaron a reaparecer en varias zonas de nuestro país como el Estado de México, el Distrito Federal, Nuevo León y Michoacán.

Posteriormente se fueron dando las amenazas a Luvinoff, establecido en territorio mexiquense, para despojarlo de sus riquezas y del control de la comunidad, pero también para cometer distintas fechorías como secuestros y robos a casa habitación en contra de los gitanos.

Quizá la agresión más dolorosa en contra del patriarca fue la ocurrida el 25 de noviembre de 2005, cuando sufrió lesiones de bala en el estómago pero su hija Nancy, de 13 años, perdió la vida a consecuencia de los balazos recibidos en la cabeza.

Luvinoff siempre denunció, en todos los casos reconoció a los agresores y las autoridades judiciales del Distrito Federal no lograron hacer las respectivas detenciones ni pudieron evitar que los ataques continuaran.

Se tiene información de que aunque varios de los malhechores fueron fichados por Interpol, solamente uno de ellos está preso en un penal de la Ciudad de México, lo cual no ha sido garantía para que cesen las intimidaciones.

El viernes pasado el patriarca murió en un hospital privado de Coyoacán, pese a contar con escoltas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, pese a las múltiples advertencias de Luvinoff respecto a que a nadie le interesaba indagar la persecución a los gitanos y pese a los violentos antecedentes que debe tener debidamente documentados la autoridad capitalina.

Lo que ahora sigue es ver qué ganarán "Los Yalkovich", qué obtuvieron con el crimen o, en el menor de los casos, se logre atrapar a los agresores y la escisión violenta de los gitanos vuelva a salir de México.

Foto: Uno de los últimos atentados que se frustró, en la colonia Nápoles de la Ciudad de México.

jueves, 23 de septiembre de 2010

El costo de "civilizar" a un chilango


Dicen nuestras autoridades que México no es tan violento ni tan peligroso como lo fue Colombia, pero en muchas cuestiones quiere copiar, al pie de la letra, los programas que en las principales ciudades del país sudamericano tuvieron éxito.

Por eso hoy está aquí, en la Ciudad de México, Antanas Mockus, el ex alcalde de Bogotá, para "ciudadanizarnos"; es decir, para "civilizarnos" y hacernos educados frente al prójimo.

El colombiano y la organización civil a la que representa, Corpovisionarios, cobrará 200 mil dólares por aplicar el programa de seguridad durante dos meses. Y deja bien claro que el gobierno capitalino no desembolsará un quinto, pues la remuneración correrá por cuenta del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia. Claro, habrá que indagar quién le da dinero a este organismo.

Este hombre derechista -que ofrece sus servicios a un gobierno de izquierda- declaró a Arturo Moreno, reportero de Notimex, que el plan consiste en promover 10 comportamientos específicos en los chilangos para influir en ellos y generarles una conciencia por la colectividad, con la finalidad de evitar la comisión de delitos más graves a partir de generar esos pequeños hábitos desde antes de que aquellos ocurran.

Mantener las calles sin basura, cuidar el agua, usar el cinturón de seguridad, respetar al peatón y los señalamientos de tránsito, no grafittear en las paredes, tirar los chicles masticados al bote de desperdicios, recoger las heces de las mascotas de las banquetas, respetar las zonas para discapacitados y darle preferencia a las mujeres en el transporte público, son algunas de las conductas a promover.

No olvidemos que algunas de ellas ya están tipificadas y sancionadas en La Ley de Cultura Cívica y otros reglamentos locales y que es a la policía preventiva a quien corresponde vigilar que se lleven a cabo. Es decir, aquí ya podemos detectar trabajo de más.

Aunque las intenciones son buenas, no olvidemos que Mockus no es el primer funcionario extranjero que llega a importar ideas para tratar de apoyar en las tareas de seguridad pública y que hasta donde sabemos, no ha existido una evaluación y un seguimiento de los hombres que también han cobrado por aplicar sus programas para mejorar la situación de inseguridad de los defeños.

¿Se acuerdan del ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, y su teoría de la "cero tolerancia"? Así como el dos veces alcalde Mockus llega para apoyar al gobierno perredista de Marcelo Ebrard, aquel ex funcionario fue contratado por el también perredista Andrés Manuel López Obrador, con un sueldo anual de 4.3 millones de dólares, a principios de 2003.

¿Alguien puede decir cuáles fueron los frutos de la asesoría de Giuliani, siete años después, la cual consistía en acciones similares a las propuestas por el colombiano?

Aceptamos respuestas, para ver si es factible ya no repetir la misma historia.

(Foto: El Espectador)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Errores, madrizas e incongruencias de periodistas


El 18 de marzo de 2007 el principal diario de Colombia, El Tiempo, se disculpó por un lamentable y penoso error editorial. Resulta que confundió a un ministro ecuatoriano con otra persona que aparecía con Raúl Reyes, el caído dirigente de las FARC.

He aquí el editorial, textual, que el periódico difundió, un día después de la publicación, excusándose con sus lectores:

El día de ayer, este diario publicó una fotografía, extraída del computador de 'Raúl Reyes', suministrada por una fuente de la Policía, cuyo pie de foto decía: "En la foto encontrada en el computador de 'Raúl Reyes', el ministro de Seguridad del Ecuador, Gustavo Larrea, dialoga con el guerrillero". El texto de la información respaldaba esta versión. Copias de la foto se repartieron en la cumbre de cancilleres de la OEA, donde generaron un encendido debate.

En realidad, el personaje de la fotografía no es el ministro Larrea, sino el dirigente comunista argentino Patricio Etchegaray, como quedó establecido ayer, cuando ya la publicación se había difundido ampliamente. Un error lamentable, que reconocemos sin vacilar y que, más allá de EL TIEMPO, afecta la credibilidad de la causa colombiana en el debate diplomático en la OEA y las múltiples informaciones, varias de ellas comprobadas, encontradas en los computadores de las Farc. El tema, además, apunta a una cuestión de fondo del periodismo: la relación con las fuentes y la atribución de las informaciones.

La fotografía procede del computador del guerrillero. El parecido con el ministro ecuatoriano es notable. La foto fue entregada, de manera no oficial (y precipitada, pues el material era aún objeto de investigación, lo que no se dijo al periódico), por la Policía. Y fue esa fuente la que identificó al ministro como el personaje fotografiado. Pero, más allá de las intenciones de la fuente al entregar la foto y de sus eventuales repercusiones políticas hacia la reunión de la OEA, este diario falló en sus procedimientos de verificación (una cosa es un parecido, otra es que se trate de la persona en cuestión) y falló al no atribuir claramente la información a la fuente, en lugar de asumirla como propia. Un doble error que afecta la credibilidad del periódico y que nos obliga a reforzar los mecanismos internos de verificación y control para que esto no vuelva a ocurrir. Y que nos lleva a pedir, desde este espacio, excusas al ministro Gustavo Larrea y al gobierno del Ecuador.

Para lo que no se puede aprovechar este lamentable episodio es para desvirtuar el contenido de los computadores de 'Reyes' y de otros jefes guerrilleros, que ya han mostrado, en casos como el de la caleta en Costa Rica, que contienen valiosa y certera información. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

El asunto sale a colación tras el error cometido por El Diario de Juárez ayer. Sí, muy penoso y muchos dirán que de principiantes. El subdirector editorial Pedro Torres entrevistó a quien se identificó cono el panista César Nava, por teléfono, personaje que propuso que el gobierno pactara con el narcotráfico.

Ayer llovieron las propuestas de los panistas. La entrevista fue un engaño pues no era Nava quien había hablado con el directivo del diario.

El periódico, decentemente y como lo marcan los cánones de la ética, se disculpó públicamente de manera inmediata, como lo hizo el prestigiado diario El Tiempo hace tres años. Hoy El Diario de Juárez difundió otro breve mensaje que textualmente dice:

Abrumados por el exceso de atención nacional e internacional –a la que no estamos acostumbrados pero la cual agradecemos profundamente– que despertó la publicación de nuestro editorial “¿Qué quieren de nosotros?”, cometimos el error de bajar la guardia por unos minutos y no confirmamos si la persona que nos habló por teléfono el lunes por la tarde y con la cual entablamos comunicación en dos ocasiones, era realmente el líder nacional del PAN, César Nava.

Por lo anterior pedimos una disculpa a todos nuestros lectores y a todos aquellos que pudieron verse afectados con la difusión de la nota que ayer apareció en nuestra portada, que hizo alusión a supuestas declaraciones del dirigente blanquiazul.

A nosotros nos queda muy claro que detrás de este engaño se hallan quienes se han sentido perjudicados con nuestras publicaciones, con tal de restarle seriedad a nuestro trabajo o tergiversar nuestros reclamos, de los cuales no nos retractamos.

Como también estamos seguros de que la credibilidad de un medio como el nuestro no se gana o se pierde por el yerro de un día, el cual inmediatamente reconocimos.

La confianza de quienes nos siguen la hemos conquistado a través de una trayectoria de casi 35 años de entrega.

Aprovechamos el momento para pedirle a la dirigencia de Acción Nacional que nos clarifique cuál es el protocolo a seguir para dirigirnos a ella y conseguir una respuesta pronta, con el fin de prevenir que se repita un fallo como el mencionado.


Muy lamentable que ésto le ocurra al periódico local que acaba de vivir las agresiones de la delincuencia organizada y encima de eso, del regaño del gobierno federal por tener tratos con los narcotraficantes.

Ahora será el PAN quien también regañe, critique, cuestione y se ofenda con un medio de información de por sí golpeado. O que Nava ni siquiera tome una llamada telefónica.

No faltaron, claro, críticas de otros medios informativos que destacaron al máximo las respuestas panistas, como si ellos nunca se equivocaran.

Y a propósito de la desunión entre empresas periodísticas, qué penoso es leer y escuchar los recientes espacios de Carlos Marín, Denise Maerker y Ciro Gómez Leyva refiriéndose a la cuestión de las agresiones, secuestros, liberaciones y solicitudes de asilos políticos de periodistas.

¡Uff!

martes, 21 de septiembre de 2010

¡Esa memoria, Poiré!


Debieron ser las prisas o el poco tiempo que le prestaron en Los Pinos el salón para que diera su conferencia de prensa, quizá por eso a Alejandro Poiré se le olvidó dar ayer la información que interesaba, como vocero que es del gabinete de seguridad, y sólo dio una postura del gobierno al que representa.

Dijo que ellos no negocian con el narcotráfico ni se acercan a él como lo hacen otros, haciendo clara referencia al editorial del domingo de El Diario de Ciudad Juárez, a partir de la agresión a dos jóvenes fotógrafos de la casa editorial.

Se le olvidó informar, por ejemplo, que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas, dependiente de la PGR y cuyo titular es Gustavo Salas Chávez, debió haber ya iniciado una averiguación previa por la doble agresión de los periodistas y la muerte de uno de ellos, Luis Carlos Santiago.

Tampoco se acordó dar los avances que esa misma fiscalía debe contar ya de las indagatorias por los ataques al periódico Noroeste de Mazatlán.

Y el otro tema que interesaba era el del supuesto montaje del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, tras el secuestro de reporteros presuntamente por la gente de Joaquín "El Chapo Guzmán" y su cuestionadísimo rescate.

Pero no, el vocero dio sólo una opinión, que no es la suya, claro, sino la del gobierno federal, al editorial de El Diario.

“No cabe en modo alguno por parte de ningún actor el pactar, promover una tregua o negociar con los criminales, que son justamente los que provocan la angustia de la población”, dijo en Los Pinos.

De refilón, dijo lo que creía de las indagatorias hechas por el atentado contra los fotógrafos, extrañamente, sin basarse en las efectuadas por la PGR que también él representa, sino a las de la procuraduría de Chihuahua.

El móvil de la agresión, aseguró, es "de índole personal", más que por las actividades de los jóvenes periodistas. Y eso que la dependencia local tiene otras dos líneas de investigación a las que no se refirió. Posiblemente tampoco se acordó.

En fin, habrá otras conferencias de prensa (o mensajes en los que no se acepten preguntas de los reporteros) en los que Poiré se acuerde de informar sobre lo que han hecho.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Solos frente al ataque


Las acciones concretas para proteger a los periodistas de los ataques del crimen organizado siguen sin existir en nuestro país.

Hace unos días fue el Noroeste de Mazatlán, hoy es El Diario de Ciudad Juárez. Este medio informativo, de manera desesperada, pero con enojo y con valentía, difundió un editorial con un mensaje al narcotráfico y otro a las autoridades. Fue decisión propia, sin el apoyo ni el respaldo de nadie más.

No se trata de la solidaridad que todos nosotros en lo individual mostremos, la que decenas de reporteros y reporteros gráficos reflejen en una honesta marcha de protesta o a través de los cientos de twitters que se envíen como apoyo reproduciendo o condenando un hecho.

El problema es que seguimos sin un protocolo de trabajo, sin directivos y dueños de medios de comunicación que asuman el compromiso de que sus empresas marchen con libertad y sus periodistas trabajen sin miedo. Hasta hoy siguen sin ponerse de acuerdo, sin llevar a cabo una sola reunión, sin enviarse mensajes con propuestas y el resultado es el que estamos viviendo: cada casa editorial que actúe por su cuenta; es decir, que se rasque con sus uñas cuando viva en carne propia el ataque, la muerte.

De las autoridades responsables de prevenir e investigar estos hechos, mejor ni hablar.

Los jóvenes fotógrafos Luis Carlos Santiago Orozco y Carlos Manuel Sánchez Colunga esta vez fueron las víctimas directas de las balas. Hay cabos sueltos en el hecho registrado en el estacionamiento de un centro comercial de Ciudad Juárez el jueves pasado. ¿Por qué a ellos si tienen tan poco tiempo ejerciendo su labor profesional?, ¿por qué días después del atentado apareció la esquela con el nombre del primero de ellos junto al cuerpo de otra persona ejecutada?, ¿por qué sospechan que la agresión fue un error?

Todas esas interrogantes ya no importan. Importa el libre ejercicio de la profesión, la tranquilidad de las familias de trabajadores honestos y la confianza de una ciudadanía que debería saber que recibe información fidedigna, exclusiva y sin censuras de por medio, mucho menos provocada por criminales.

Una Corte afectada

La muerte, por infarto mientras vacacionaba en Londres, del ministro José de Jesús Gudiño Pelayo, deja a nuestra Suprema Corte "coja" en la tendencia que pueda tener para próximos casos pendientes de resolver.

No olvidemos que el ministro Gudiño pertenecía al ala liberal, por eso es que apoyó la aprobación de los matrimonios gay, la adopción por parte de este tipo de uniones y la liberación de personas de Atenco encarceladas.

El presidente Felipe Calderón ahora habrá que nombrar a una terna para que el Senado, en un plazo no mayor a 30 días, decida quién será el nuevo ministro que no sabemos qué postura tendrá.

Lo preocupante es que la Corte, de por sí, ya estaba dividida en partes iguales.

domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Qué quieren de nosotros?


Reproduzco el doloroso editorial de El Diario de Ciudad Juárez, tres días después de la agresión que sufrieran dos jóvenes fotógrafos de esa casa editorial.

Señores de las diferentes organizaciones que se disputan la plaza de Ciudad Juárez: la pérdida de dos reporteros de esta casa editora en menos de dos años representa un quebranto irreparable para todos los que laboramos aquí y, en particular, para sus familias.

Hacemos de su conocimiento que somos comunicadores, no adivinos. Por tanto, como trabajadores de la información queremos que nos expliquen qué es lo que quieren de nosotros, qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos.

Ustedes son, en estos momentos, las autoridades de facto en esta ciudad, porque los mandos instituidos legalmente no han podido hacer nada para impedir que nuestros compañeros sigan cayendo, a pesar de que reiteradamente se los hemos exigido.

Es por ello que, frente a esta realidad inobjetable, nos dirigimos a ustedes para preguntarles, porque lo menos que queremos es que otro más de nuestros colegas vuelva a ser víctima de sus disparos.

Aun cuando todo el gremio periodístico de esta frontera ha sufrido las consecuencias de esta guerra en la que ustedes y el Gobierno federal se hallan, El Diario ha sido, sin duda, el medio más lastimado hasta el momento porque ninguno ha resentido la muerte de dos de sus colaboradores, como nosotros.

Ya no queremos más muertos. Ya no queremos más heridos ni tampoco más intimidaciones. Es imposible ejercer nuestra función en estas condiciones. Indíquenos, por tanto, qué esperan de nosotros como medio.

Esta no es una rendición. Como tampoco significa que claudicamos al trabajo que hemos venido desarrollando. Se trata de una tregua para con quienes han impuesto la fuerza de su ley en esta ciudad, con tal de que respeten la vida de quienes nos dedicamos al oficio de informar.

Frente al vacío de poder que respiramos los chihuahuenses en general, en medio de un entorno en el que no hay las garantías suficientes para que los ciudadanos puedan desarrollar sus vidas y actividades con seguridad, el periodismo se ha convertido en una de las profesiones más riesgosas y El Diario puede dar cuenta de ello.

Para los que estamos al frente de esta empresa editora, si bien nuestros objetivos y misión de bien informar a la comunidad siguen siendo los mismos de hace 34 años, en estos momentos no le hallamos sentido a seguir poniendo en riesgo la seguridad de tantos compañeros para que sus vidas tan valiosas sean utilizadas como vehículos de mensajes, cifrados o no, entre las diversas organizaciones, o de éstas hacia las autoridades oficiales.

Hasta en la guerra hay reglas. Y en cualquier conflagración existen protocolos o garantías hacia los bandos en conflicto, para salvaguardar la integridad de los periodistas que las cubren. Por ello les reiteramos, señores de las diversas organizaciones del narcotráfico, que nos expliquen qué quieren de nosotros para dejar de pagar tributo con la vida de nuestros compañeros.

Y es que del mensaje que uno de estos grupos dejó en una manta colocada ayer por la mañana en la esquina de Ejército Nacional y Tecnológico, se puede colegir que se adjudica el asesinato del reportero gráfico Luis Carlos Santiago Orozco, registrado el jueves por la tarde en un centro comercial.

La pancarta contiene un recado amenazador dirigido a supuestos comandantes y un comisario, en el que les advierten que les pasará lo mismo que a nuestro fotógrafo si no regresan una cantidad de dinero.

Desde que comenzaron a aparecer estos mensajes en mantas o pintas sobre paredes, El Diario no lo ha tomado como un juego, sobre todo porque han demostrado tener veracidad ya que varias de estas advertencias se han cumplido.

En cambio, a la vuelta de casi dos años del asesinato de nuestro compañero Armando Rodríguez Carreón, nos hallamos demasiado escépticos de que las supuestas autoridades de justicia que están por terminar su mandato nos entreguen un esclarecimiento confiable.

Han sido tantos los ofrecimientos, tantas las promesas de que el caso se aclararía sin que ninguno resultara cierto, que si a estas alturas nos presentaran a un presunto responsable del crimen lo primero que haríamos sería pasarlo por el tamiz de la duda.

El periódico no se va a conformar de buenas a primeras con el primer indiciado que le aseguren se trata del autor del atentado contra “El Choco”, porque contamos con información de que se anda buscando un “chivo” expiatorio para cargarle la culpabilidad de este crimen que para nosotros es tan delicado.

Si con ello pretendieran bajarle la presión al asunto, resultaría contraproducente porque lo único que conseguirían sería atraer una desconfianza mayor de la que, de hecho, ya mantienen entre el grueso de la ciudadanía ante los altos índices de impunidad que se registran.

En todo caso, para que El Diario aceptara un resultado a estas alturas tendría que ser avalado asimismo por organismos internacionales de periodistas, así como de derechohumanistas.

Hace cuatro años y medio, cuando Felipe Calderón Hinojosa aún se hallaba en campaña por la carrera presidencial, acudió a las instalaciones de El Diario para ofrecer una entrevista sobre diversos temas.

En ese encuentro con los trabajadores de la comunicación de este medio, el hoy presidente de la República respondió a una pregunta que se le planteó en torno a las garantías que ofrecería su administración federal para el buen desarrollo de la libertad de expresión y de sus representantes.

Calderón dijo que “en el caso de los asesinatos (de periodistas), así como yo estoy protegido por mi condición de candidato, creo que en la medida en que una actividad se desarrolle en beneficio de la comunidad y encierre peligrosidad también debe haber mecanismos que la protejan. Un periodista que ha sido amenazado o que realice una investigación contra el crimen organizado debe tener mecanismos de protección especial y qué bueno que se creó la fiscalía especial en esa materia”.

A la vuelta de estos años, la historia es bien conocida: el primer mandatario, para conseguir la legitimación que no obtuvo en las urnas, se metió –sin una estrategia adecuada–, a una guerra contra el crimen organizado sin conocer además las dimensiones del enemigo ni de las consecuencias que esta confrontación podría traer al país.
Introducidos sin pedirlo en el conflicto, los mexicanos –y de manera particular los juarenses– han estado al garete de decisiones erróneas que terminaron llevándoselos en medio, con los resultados ahora conocidos y, sobre todo, abominados por las mayorías.

En ese contexto, los periodistas también fueron arrastrados a esta lucha sin control, sin que el presidente pensara en aquel compromiso proferido en la sala de juntas de El Diario, porque los trabajadores de los medios han sido amenazados, han realizado investigaciones sobre el crimen organizado y han estado en medio de esta guerra como testigos privilegiados a la vez que intimidados, pero aun así nunca recibieron de su gobierno los “mecanismos de protección especial” que subrayó como indispensables.

Las únicas armas de defensa que hemos tenido quienes nos dedicamos al oficio, han sido la búsqueda de la verdad, el manejo de las palabras, así como nuestras máquinas de escribir –hoy computadoras– y cámaras fotográficas.

El Estado como protector de los derechos de los ciudadanos –y, por ende, de los comunicadores– ha estado ausente en estos años de belicosidad, aun cuando haya aparentado hacerlo a través de diversos operativos que en la práctica han sido soberanos fracasos.

El viernes pasado, tras el crimen del fotoperiodista Luis Carlos Santiago Orozco, El Diario publicó un editorial en el que enfatizaba esta ausencia al cuestionar “¿A quién exigimos justicia?” En ese mismo tenor se hallan los ciudadanos que no saben ya a quién recurrir para pedir ayuda.

Hace apenas unos días los colegios de médicos adelantaron la posibilidad de hacer una huelga de sus servicios como medida de presión hacia los gobiernos para conseguir respuestas, tras de que varios de sus colegas han sido secuestrados y algunos asesinados a pesar de que se pagó el rescate por ellos.

Otros, como los comerciantes y empresarios también han contemplado acciones de presión, como aplicar una huelga de pagos de impuestos y derechos, de los que vive el gobierno.

Es tanta la falta de justicia, es tanta la desolación e impotencia que sienten todos los sectores, que no sería descabellado comenzar a aplicar acciones que realmente le duelan a quienes tienen la obligación de hacer más por salvaguardar la seguridad de la ciudad, del estado y del país.

En contraste, el mayor obligado en proteger a los ciudadanos se pierde en disquisiciones estériles en torno a si México está igual o peor que Colombia hace veinte años, afirmación emitida por la secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton, avalada por medios tan serios como el Washington Post, o bien, se encarga de ofrecer circo a los connacionales a través del oneroso gasto utilizado en las celebraciones por el Bicententario, recursos que mejor debería haber empleado en reforzar las pálidas estrategias de seguridad.

No contento con lo anterior, el primer mandatario pontifica sobre la paz en el país como si se tratara de algo real, al enviar una carta a cada una de las familias de la nación en la que, entre otras cosas y de manera retórica, subraya que el blanco del color de nuestra bandera nacional es el de “la paz que hemos conquistado”.

Tal afirmación es una burla para los juarenses que se ahogan en un baño de sangre y que de paz es de lo que menos saben en estos tiempos.

En Ciudad Juárez hemos llegado a un punto en el que es necesario –y urgente– adoptar otro tipo de medidas para obligar a las autoridades establecidas por ley, a ofrecer respuestas más contundentes, porque la capacidad de tolerancia de tantos ciudadanos dolidos ha rebasado ya sus límites.

El Diario, por lo pronto, asume la postura manifestada en los primeros párrafos, de llamar a los grupos en pugna a que expresen qué es lo que quieren de nosotros como comunicadores.

De víctimas
a verdugos

Como si los atropellos, atentados y demás intimidaciones en contra de los medios de comunicación no fueran suficientes, ayer la secretaria de Educación y Cultura del Gobierno estatal, Guadalupe Chacón Monárrez, vino a ponerle más sal a la herida al declarar que somos los culpables del terrorismo psicológico que se vive en la ciudad.

Ahora resulta que, además de víctimas, en la mente de la funcionaria somos los victimarios al culparnos de terroristas por sólo cumplir con nuestra tarea de informar a la comunidad de lo que está sucediendo en esta frontera.

El terrorismo, y esto debe quedarle muy claro a la secretaria de Educación, viene de otras fuentes, no de los medios de comunicación que somos el vehículo para informar de lo que sucede en esta ciudad.

De manera específica Chacón Monárrez se refirió al caso de la escuela primaria y el kínder del norponiente en donde no sólo los padres de familia, sino los mismos maestros, viven con el temor de que algo pueda pasarles ante las amenazas recibidas de parte de un grupo de extorsionadores.

Fueron los propios padres de familia los que se acercaron a este periódico para expresar el miedo que sentían –y sienten– por la seguridad de sus hijos. Las amenazas no las vertió El Diario como tampoco este medio es el que infundió entre los progenitores la iniciativa por denunciar las intimidaciones recibidas.

Ante esta situación, ¿qué esperaba la funcionaria? ¿Que sólo escucháramos a los padres de familia y los regresáramos a sus casas? ¿O que los mandáramos a poner la denuncia correspondiente ante Averiguaciones Previas cuando ellos mismos manifestaron que no confían en la autoridad porque no hace nada al respecto?

El reportero que los escuchó hizo lo que tenía qué hacer: escribir la nota correspondiente y entregarla al editor, quien también cumplió con su función y su responsabilidad de publicarla porque se trataba de un asunto de trascendencia en el que estaba de por medio la integridad de numerosas personas, sobre todo niños.

El terrorismo no lo propició la información divulgada, de la cual se hicieron eco el resto de los medios de la ciudad, sino quienes amagaron a los menores, a sus padres y a los maestros. Pero, sobre todo, lo han venido ocasionando quienes, teniendo la responsabilidad y la capacidad de frenar estos hechos, no lo han hecho, ya sea por omisión, por negligencia o incluso por colusión.

Dice la secretaria de Educación que ella no se puede imaginar que alguien les falte al respeto a los niños, y que pudo tratarse de una broma de mal gusto. Se nota que la funcionaria no vive en esta ciudad, en donde menores de edad, infantes y hasta bebés han sido masacrados. Quien no perdona la burla es ella con sus comentarios, que seguramente no serán del agrado de tantos padres de familia que han perdido a sus hijos de violenta manera.

Tiene toda la razón Hernán Ortiz, antropólogo e investigador de la UACJ, quien le respondió a Chacón Monárrez que no se debe culpar a los medios del terrorismo que desde hace tiempo padecemos, sino a la incompetencia que han demostrado los gobiernos, en lo cual coincide con nuestros comentarios vertidos párrafos atrás.

“Quiero decirle a los medios, con todo respeto, que no nos convirtamos en copartícipes de esto, ya que el terrorismo psicológico se logra a través de la comunicación”, dijo la funcionaria.

¿Qué es lo que nos quiere decir con lo anterior? ¿Que dejemos de publicar? ¿O que sólo divulguemos noticias “buenas” o “positivas”, como en otras ocasiones se ha polemizado al respecto? Los medios recogemos y publicamos todo lo que acontece en la ciudad, ya será el lector el que le dé la connotación de “bueno” o “malo” a lo que lee, escucha o ve.

En todo caso, es la secretaria de Educación la que tiene la gran responsabilidad de que los niños que en estos momentos se estén educando, salgan con una mentalidad bien formada para que no sean los delincuentes del mañana.

Es una cortina de humo lo que ha levantado Chacón Monárrez, para esconder la incapacidad de autoridades que no han hecho bien su labor.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Bendito miedo


Las excesivas medidas de seguridad, el número de filtros para el acceso al Zócalo y Reforma, espectáculos algo aburridos, dicen, para "la raza", pero por supuesto, la sensación de miedo difundida incluso por el gobierno, dieron como resultado unas fiestas del Bicentenario en la capital mexicana lucidas, impecables.

El reporte oficial es que los operativos funcionarion y que hubo saldo blanco tanto en la ceremonia del Grito de Independencia con sus conciertos y eventos paralelos, como en el Desfile Militar con la participación de varios países.

Si acaso, destacará la captura de tres personas, presuntas integrantes de cuerpos de seguridad, que pretendían ingresar a la zona de la celebración con cartuchos y armas, así como algunos empujones, el más relevante cuando unas 200 personas tiraron vallas en la calle 20 de Noviembre.

Esto fue, por lo menos, el dato relevante en el centro del país. En otros lugares habrá que comentar varias cosas interesantes, aunque los saldos fueran también aceptables dentro del caos o las sorpresas que se esperaban.

Quintana Roo: Fueron detenidas seis personas, entre ellas dos presuntos "zetas" que presuntamente buscaban reventar los festejos liberando a reos de un penal local.

Tamaulipas: Se suspendieron 34 desfiles de Independencia ante el temor de actos de violencia, principalmente en contra de los jóvenes y niños.

Nuevo León: La violencia siguió como si no fuera día de fiesta. En un enfrentamiento con el Ejército, ocho presuntos sicarios murieron a poco más de 100 kilómetros de Monterrey.

Chihuahua: Fueron ejecutadas tres mujeres.

Es decir, en materia de violencia, la jornada fue normal -por lo grave- en algunos estados y en otros el miedo y la psicosis permearon entre población y autoridades. El hecho es que hoy podemos estar tranquilos de que los días 15 y 16 de este puente bicentenario no hubo nada fuera de lo que se esperaba.

Por cierto, en Iztapalapa las cosas también estuvieron tranquilas. En el Centro de Mando de la Policía Federal, segundo foco rojo durante estas fechas en cuestiones de vigilancia, nadie trató de liberar ni a Édgar Valdez Villarreal, "La Barbie", ni a Sergio Villarreal Barragán, "El Grande", los acérrimos enemigos que pasaron la noche del Grito bajo el mismo techo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Amenazas bicentenarias


Un funcionario de la Secretaría de Marina confió hace unos días a un pequeño grupo de reporteros que sí hay amenazas de un posible atentado en las fiestas del Bicentenario de la Independencia en el Zócalo.

Ninguno de estos mensajes, dijo, se ha desestimado y hasta donde se puede se les ha dado seguimiento. El ambiente para el gobierno federal es incierto durante la jornada del día de hoy.

Más allá de la majestuosidad del espectáculo y de la gran afluencia que se espera en el centro del país, la excesiva vigilancia obedece a otros temores. El exagerado número de francotiradores en las azoteas de edificios clave en el Centro Histórico y, sobre todo, la contratación de especialistas antiterrorismo de Estados Unidos que estarán infiltrados hoy y mañana en el primer cuadro de la ciudad son muestras del miedo oficial.

Ambas acciones se suman a los datos que abiertamente se han dado a conocer: más de 120 filtros de acceso controlados para la zona del Zócalo y Reforma, tres cinturones de seguridad por parte de policías locales y federales -más de 9 mil en total-, la restricción de aún más objetos a este lugar que en otras celebraciones anteriores y la recomendación constante de que se siga al espectáculo por televisión, pues no podrán entrar más de un millón de personas al área, son algunos ejemplos.

La gente de la Marina concluyó advirtiendo a los periodistas que se cuidaran mucho y que si veían alguna situación extraña, se alejaran del lugar.

No hay detalles del tipo de amenazas pero éstas han sido recibidas también, a través de distintas formas, por parte de integrantes del Poder Judicial de la Federación desde hace varios días. ¿Será por eso que la Suprema Corte decidió suspender sus sesiones desdeel lunes pasado?

Hoy el Zócalo y Paseo de la Reforma empiezan a lucir ya como un verdadero búnker. Hasta la Policía Judicial del DF (o de Investigación) está centrada en los festejos bicentenarios; hay acuartelamientos y suspensión de descansos.

Por el bien del país, todos esperamos que la jornada sea tranquila y que los festejos resulten como se planearon desde hace meses. Mientras tanto, los mandatarios de casi todos los países invitados a la celebración decidieron no pisar suelo mexicano y enviar a representantes, y en todos lados se observará con lupa lo que ocurra en México y sus principales ciudades.

Faltan sólo unas horas para la fiesta. Tratemos, de cualquier forma, de disfrutarla donde creamos estar más seguros.

(Foto: Notimex)

martes, 14 de septiembre de 2010

A disfrutar el Bicentenario... ¡¡desde la casa!!


El gobierno federal no quiere sorpresitas. Es claro que no tiene la completa seguridad de que los festejos del Bicentenario vayan a marchar sin percances y en calma. Así lo demuestran los mensajes que ha empezado a difundir a través de sus funcionarios, entre ellos Alonso Lujambio, secretario de Seguridad Pública, de que es mejor que las familias disfruten la fiesta desde la comodidad de sus casas.

Esta percepción es la misma que tienen las autoridades locales, quienes finalmente conocen de primera mano los riesgos que existen en sus comunidades.

Ayer el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Manuel Mondragón y Kalb, repitió la advertencia pero además hizo otro señalamiento curioso, fuera de lo común. Dijo que el día 15 de septiembre no se permitirá que ingresen más de un millón de personas a la zona del Zócalo y Paseo de la Reforma para evitar "sobrecupo".

¿Y cómo le van a hacer para medirlo? Asegura el jefe de la policía que según los cálculos de los gobiernos federal y capitalino, no podrá haber más de cuatro personas por metro cuadrado en las zonas de los festejos. Así harán los policías el conteo, imagínense.

Elías Moreno Brizuela, el secretario de Protección Civil del DF, fue más sincero aún. "Este es un evento más para la televisión", advirtió, pues quien quiera acudir en persona podrá observar el show desde un sólo ángulo.

El caso es que la gran inversión para la gran fiesta bicentenaria, llena de colores, carros alegóricos, luces, cohetes y cohetones, será mejor si no hay gente presente, desde lejecitos.

La realidad es que pese al acuertelamiento de militares, policías federales, judiciales y ministeriales en todo el país, nadie sabe cuál será el saldo o los focos donde podrá surgir la sorpresa en estas fiestas tras meses de violencia por el narcotráfico y en medio de la incertidumbre que han admitido algunas autoridades que existe por posibles respuestas de la delincuencia, después de la captura de importantes capos de la droga como "La Barbie" y "El Grande".

Mientras tanto, alcaldes y gobernantes de comunidades de Tamaulipas, Chihuahua o Nuevo León piensan seriamente si deben suspender o modificar sus celebraciones del Grito de Independencia y sus desfiles del día 16.

Por el momento, la campaña oficial a un día de las celebraciones es disfrutar de un buen plato de pozole en casa, en compañía de la familia y deleitándose con los festejos a través del Canal de las Estrellas.

lunes, 13 de septiembre de 2010

¿Qué pasa con el "Jefe" Diego?


Justo en medio de los preparativos por los festejos del Bicentenario de la Independencia en todos los sitios del país, surge la que posiblemente sea la noticia que opaque esta celebración: ¿qué pasa con Diego Fernández de Cevallos?

Un supuesto tercer comunicado de los "Misteriosos Desaparecedores" llegó a las redacciones de algunos medios informativos difundiendo un mensaje poco claro. Quizá lo que llame la atención es que se refieren al "Jefe" en pasado, como la persona que alguna vez fue.

"Dicen que el 'jefe Diego' parecía virrey de la Nueva España y, en consecuencia, muchos querían verlo preso o, peor aún, muerto.

"Dicen que para todo fin práctico fungió como vicepresidente de México y, tras aquella noche en que su pasado lo alcanzó, no faltó quien quiso que se pudriera en los infiernos ni quienes lo alabaron por la doble hazaña, según, de ser un viejo güevudo y un cabrón bien hecho", señala el texto en algunos de sus párrafos.

Agrega que dicen que "pudo haber sido objeto de venganza de algún grupo de poder o de particulares defraudados o ardidos", y que se ignora si su misteriosa “desaparición”, vuelta luego “secuestro”, aparte de fines económicos, tuvo algún otro propósito, o si se trató de un intento de trueque del narcotráfico.

"Dicen que sus últimas fotos sólo mostraron los restos del hombre intocable y poderoso que fue, y que sembrador de vientos y cosechador de tempestades no se supo si fue víctima de una banda del crimen organizado, o de algún grupo poderoso del gobierno, o de alguna organización guerrillera", agrega el comunicado, también refiriéndose a Fernández de Cevallos en pasado.

Y añade que gracias a la trayectoria personal y pública del “jefe Diego” se seguirán diciendo muchas cosas y quizás todas quepan como líneas de investigación, desde que su familia lo abandonó y de que a sus propios amigos no les importó su suerte.

“¿Seguiremos informando?” es lo último que escriben los "Misteriosos Desaparecedores".

Públicamente hasta las 14:00 horas de hoy, los abogados, familiares y gente cercana a Diego seguía sin dar alguna postura. El hecho es que el panista sigue sin aparecer, se ignora cuál sea su situación actual y el texto misterioso parece ser un mal augurio para los próximos días.

Y que conste...

Ante todo este chisme de Diego Fernández y frente al hecho de que, por ejemplo, la familia ni enterada estaba, debemos aclarar que estamos hablando de un "supuesto comunicado" y de un "supuesto grupo". La fuente no queda clara, qué tan legítimo es el texto queda en duda, pero el escrito llegó a las redacciones y existe.

Nuestra obligación es informar que llegó, que se está difundiendo un mensaje, pero que hay interrogantes en el aire, que conste.

(Foto: Milenio)

domingo, 12 de septiembre de 2010

Queremos paz y no capturas


Por twitter circuló un mensaje que quizá sea un reflejo de lo que muchos mexicanos piensan de los "golpes" espectaculares de nuestro gobierno calderonista. "Queremos paz y no capturas" se retwitteó de manera discreta, pero ahí estuvo.

Hoy la Secretaría de Marina atrapó a otro capo aparentemente importante, Sergio Villarreal Barragán, conocido como "El Grande", mote ganado entre otras cosas por sus casi dos metros de estuatura y sus 115 kilos de peso.

De este narco se dice que es sucesor natural de los hermanos Beltrán Leyva tras la muerte de Arturo y la captura de Alfredo, "El Mochomo"; también se dice que es enemigo de Édgar Valdez Villarreal, "La Barbie", y que incluso quiso matarlo. Por si fuera poco, por "El Grande" ofrecían las autoridades 30 millones de pesos, y fue agente de la PGR y policía ministerial de Coahuila.

También se sabe que hace dos meses, "La Barbie" colocó dos narcomantas para avisar que su enemigo Villarreal Barragán estaba en Puebla, y por eso los marinos armaron su operativo "de inteligencia". Al parecer esta vez no cayó -como parece que ocurrió con "La Barbie"- tras un incidente de tránsito, aunque nuevamente no hubo disparos.

Tras este cúmulo de datos, será importante salir a las calles y preguntar qué opina la gente. ¿Sin "El Grande" se siente más segura?, ¿ya no habrá muertos?, ¿ya no habrá más persecución de periodistas de justicia?, ¿suspenderán los ciudadanos del norte sus improvisados toques de queda? ¿Estas grandes capturas son un avance en la lucha contra el narcotráfico?

Esperemos respuestas, pues.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Un gobierno ofendido por Hillary


Hillary Clinton no es tonta y seguramente sabía de lo que hablaba cuando dijo que México ya se parece a Colombia de hace 20 años por el aumento de la narcoviolencia.

La secretaria de Estado del país vecino deslizó suave pero decididamente su declaración ante el Consejo de Relaciones Exteriores en Washington: "México se está pareciendo a como se veía Colombia hace 20 años (...); se requerirá una combinación de mejor capacidad y voluntad política para evitar que el problema se propague", espetó.

De inmediato surgieron las reacciones del gobierno mexicano que en resumen respondieron: "¿Cómo que como Colombia? Por supuesto que no, ni al caso".

Veintiocho mil muertos por el narco en el sexenio, ejecuciones de alcaldes, secuestros de periodistas, poblaciones enteras que arman sus propios toques de queda... Sólo eso, pero cómo compararnos con un paisucho violento, salvaje y bicicletero como Colombia, parecían expresar las autoridades mexicanas con sus gestos y palabras.

Al menos ese pareció ser el mensaje del flamante vocero del gabinete de seguridad, Alejandro Poiré, cuando dijo:

"Desde luego no compartimos apreciaciones en ese sentido, ya que hay una diferencia muy importante entre lo que enfrentó Colombia y lo que enfrenta México actalmente.

"Estamos actuando a tiempo para evitar situaciones semejantes a las de Colombia, en donde el mismo Pablo Escobar fue representante después de una reforma legal que lo permitió", dijo el funcionario que trabaja directamente para el presidente Felipe Calderón.

Luego negó que los cárteles del crimen organizado tengan características de insurgencia o de guerrilla y justamente por ello, "todas las fuerzas del Estado" actúan para combatir a los criminales.

Más mesurado, el presidente estadounidense Barack Obama trató de enderezar la ofensa diplomática y de manera inteligente suavizó las palabras de Hillary, aunque no rechazó que la situación en México fuera grave y preocupante, que conste.

"México es una democracia grande, vibrante, con una economía creciente, y como consecuencia de esto no se puede comparar lo que está pasando ahí con lo que ocurrió en Colombia hace 20 años.

"Pero la brutalidad y la violencia de esos cárteles, pienso que es tan mala como cualquier otra cosa que hemos visto, y por ello lo hemos tomado de una forma muy seria", dejó claro en una entrevista al diario hispano La Opinión.

Y bueno, quizá este sea el más preocupante de los tres temas en los que ha tenido que hacer aclaraciones el gobierno calderonista en una muy desafortunada semana en materia de seguridad y justicia.

Las otras dos precisiones fueron, uno: que el Ejército mexicano no es asesino, que un errorcillo de comunicación ocasionó la muerte de un padre de familia y su hijo en Nuevo León en manos de soldados, y dos: que el super capo de la droga Édgar Valdez Villarreal, "La Barbie", sí fue detenido tras un larguísimo trabajo de inteligencia y no de manera circunstancial por una falta de tránsito.

Mientras es una u otra cosa, eso sí, cada vez encontramos más respuestas a por qué "La Barbie" estaba tan divertido en su presentación ante los medios de comunicación.

jueves, 9 de septiembre de 2010

La trivia justiciera


Esta trivia no es para ganar premios ni reconocimientos. Es para reflexionar qué tanto sabemos de los últimos acontecimientos en materia de seguridad, justicia y derechos humanos, o para hacernos caer en la cuenta de lo que ocurre con la violencia. Y ultimadamante, puede servirnos para matar el tiempo en estos días en los que no ocurre nada.

1. ¿Por qué el comisionado de la Policía Federal, Facundo Rosas, no dio detalles de la captura de “La Barbie”?

a) Porque no hubo captura. “La Barbie” es informante de la DEA y concluyó su trabajo en México.
b) Porque cayó “sin querer quieriendo”, por una infracción de tránsito.
c) Porque el capo se entregó y no hubo detalles que contar.
d) Todas las anteriores.

2. ¿Por qué al Ejército le urge difundir sus acciones ante la opinión pública?

a) Para que a todos se nos olvide el asesinato de dos integrantes de una familia en Nuevo León, padre e hijo, en manos de soldados.
b) Porque se acercan los festejos del Bicentenario de la Independencia, y es una oportunidad que no hay que dejar pasar.
c) Porque ya hace mucho que el Ejército no atrapa a un capo importante. De hecho no tuvo nada que ver con la captura de “La Barbie”.
d) Ninguna de las anteriores.

3. ¿Por qué se creó el área de Alejandro Poiré?

a) Para poner orden en el gabinete de seguridad.
b) Para evitar el desorden en el gabinete de seguridad.
c) Para ordenar a los funcionarios del gabinete de seguridad.
d) Todas las anteriores.

4. ¿Por qué secretarios van y secretarios vienen, y el titular de la SSP sigue en su puesto?

a) Es un misterio que nadie ha podido resolver.
b) Porque es el encargado de Plataforma México y no hay que dejar sin continuidad este programa.
c) Porque alguien tenía que impulsar el plan de la policía única.
d) Todas las anteriores.

5. ¿Cuáles son las áreas del gabinete de seguridad más abiertas a dar información sobre lo que hacen (claro, en lo que cabe)?

a) La Secretaría de Marina-Armada de México.
b) La PGR
c) La Secretaría de Marina-Armada de México y la PGR.
d) Las anteriores.

6. ¿Qué fin tuvo el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad?

a) Fue sustituido por el Diálogo por la Seguridad ante la falta de interés de todos los actores sociales.
b) Fue heredado a los gobiernos municipales, que son los que más cumplieron.
c) Fue olvidado hasta por los organismos como México Unido contra la Delincuencia y SOS.
d) ¿Cuál fin? El acuerdo nacional sigue y seguirá.

7. ¿Qué delitos subieron en el último año en el país?

a) Robos.
b) Homicidios.
c) Secuestros.
d) Todos los anteriores.

8. ¿Y qué otros delitos bajaron?

a) ...
b) ...
c) ...
d) ...

9. ¿Cuántos alcaldes han muerto en manos del crimen organizado en lo que va del año en el país?

a) Uno.
b) Dos.
c) Tres.
d) Ninguno. Son intocables.

10. ¿Cuántos protocolos de trabajo se han elaborado en el país para evitar más agresiones a periodistas después de la marcha del 7 de agosto?

a) Ninguno.
b) Muchos pero ninguno se conoce.
c) Los medios locales ya trabajan con sus propios protocolos.
d) Ninguna de las anteriores.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Un balazo en la cabeza (Columna invitada)

Mi nombre es Alberto Rodríguez González y escribo para denunciar el clima de inseguridad y violencia que amenaza cotidianamente a los pacientes que acuden en busca de atención médica al Centro Dermatológico Ladislao de la Pascua, dependiente de la Secretaría de Salud del Gobierno del Distrito Federal.

El pasado 1 de septiembre acudí a dicha clínica y mientras hacía cola en espera de atención, fui agredido y amenazado de muerte por uno de los vendedores ambulantes que se colocan afuera del centro. A continuación incluyo una sucinta crónica de los hechos.

Amenazas de muerte en clínica del GDF: Un balazo en la cabeza

¿De qué morimos los mexicanos? Diabetes, cáncer y enfermedades cardiacas son las principales causas de muerte en el país, responde de inmediato el INEGI desde su página de internet.

En mi caso particular, dado que mi historia familiar registra una triste muerte por cáncer de piel, la gama de posibilidades se acentúa en este mal. Así pues, la ley de probabilidades me depara una eventual muerte por cáncer o quizá… baleado por invadir el árbol de un ambulante.

En efecto, irónicamente la inquietud de preservar mi vida ante un posible caso de cáncer de piel me llevó al Centro Dermatológico Dr. Ladislao de la Pascua, donde uno de los vendedores ambulantes apostados a la entrada de la clínica me amenazó con darme muerte con un tiro en la cabeza.

Claro, quizá la amenaza se tratara sólo de una bravuconada. Quizá, quizá, quizá, pero los 28 mil asesinatos de los últimos cuatro años y las exuberantes cifras de impunidad en el tráfico y posesión de armas ilegales transformaban la bravata en una probabilidad palpable y escalofriante.

A continuación, la historia:

El Centro Dermatológico Dr. Ladislao de la Pascua es en sí mismo una ironía involuntaria, por un lado, es reputado como el mejor centro en su especialidad en toda Latinoamérica, pero a la vez está ubicado en la calle de Dr. Vértiz número 464, en medio de la tristemente célebre colonia Buenos Aires, conocida y temida como una de las más peligrosas de la ciudad.

La fama y la ubicación del Centro logran una combinación paradójica, gracias a la cual obtener una consulta se convierte en una aventura épica, pues ante la gran demanda de sus servicios es menester adentrarse en plena madrugada en una zona de reconocida peligrosidad.

Sin embargo, como muchos otros habitantes de la ciudad de la zona metropolitana emprendí el lance impulsado por la necesidad de descartar la malignidad de ciertas verrugas que recientemente habían aparecido en mi cuello, el cual, vale decirlo, expuse peligrosamente en la aventura.

Es sabido que ante la demanda de atención en este afamado centro de salud, que integra parte de los servicios de la Secretaría de Salud del Gobierno del Distrito Federal, es necesario prácticamente pernoctar en el lugar con la esperanza de ser agraciado con una consulta.

Ciertas historias narran casos de pacientes procedentes de colonias lejanas que ante la imposibilidad de costear un taxi en la madrugada llegan por la noche a dormir en la acera del inmueble, desafiando el frío, la lluvia y la delincuencia.

Mi caso es menos extremo pues vivo muy cerca del Centro, apenas a unos diez o quince minutos en bicicleta. Sí, en esa bicicleta cuyo uso como transporte masivo promueve el gobierno de Marcelo Ebrard.

Así las cosas, a las 4:15 horas de la mañana del 1 de septiembre monté mi velocípedo y luego de atravesar las tenebrosas calles de la Buenos Aires (Apunte cultural: a sólo unas cuadras del centro de salud se ubica uno de los altares más impresionantes que se hayan visto a la Santa Muerte) y a las 4:30 horas llegué al lugar.

Aseguré mi vehículo a un árbol ubicado justo frente a la entrada de la clínica y me formé, aliviado ante lo apenas incipiente de la cola.

A los pocos minutos comenzaron a llegar varias camionetas para descargar los alimentos ofrecidos cotidianamente por los vendedores ambulantes a los macilentos pacientes que esperan expuestos al sereno de la madrugada. Ollas de atole y tamales, charolas de pan de dulce, termos con café y leche caliente, mesas y sillas fueron bajadas en segundos por los afanados vendedores.

Junto con las camionetas llega discretamente un triciclo rojo que se detiene frente al árbol donde está mi bici. A los pocos minutos, se escucha un rumor que avanza desde la cabeza de la fila hacia atrás. “¿Qué de quién es la bicicleta?”, escucho frente a mi.

A duras penas salgo de mi modorra, alzó la mano y sin reflexionarlo me acercó al hombre del triciclo, un joven de unos veintitantos años, uno que nos gustaría verlo más bien caminito de la escuela y no levantando su infame changarro.

Al acercarme, el mozalbete me exige quitar mi bici de su árbol. “Sí la quito, pero al menos un por favor, ¿no?”, respondo súbitamente indignado por lo perentorio de la demanda, ello fue suficiente para desatar una andanada de insultos en crescendo.

Primero, el consabido reto a golpes y las amenazas de desfigurarle a uno el rostro, después toda clase de injurias sexistas y homofóbicas: “Esos son los más putitos, primero salen muy bravos y cuando les parten la madre están chillando como pinches viejas”. Después, a quemarropa, la amenaza: “Por eso los matan, por eso amanecen tirados con una pinche bala en la cabeza”.

Una pinche bala en la cabeza… ¿En realidad cargaba un arma? La incertidumbre y Kaliman aconsejaban prudencia y serenidad. Me arme de paciencia y busque un nuevo lugar para mi bicicleta y mientras mascullaba algo sobre la legalidad y el respeto a la vía pública, escuché la sentencia indiscutible: “Este es mi lugar porque pago por él”. Con un bufido, el tipo se dio la vuelta, encadenó el triciclo a su árbol, luego se fue, para regresar unos minutos después en un auto, descargó su puesto y tranquilamente comenzó a ofrecer su mercancía. “Páaaasele, tenemos pan de dulce, café de olla y atooleeeeees".

Las preguntas

Cada noche y madrugada al menos unas doscientas personas, entre ellas madres, padres, niños pequeños, incluso de brazos y muchos ancianos, llegan a las afueras del Centro Dermatológico Dr. Ladislao Pascua del Gobierno del Distrito Federal algunos incluso duermen en el lugar, ¿acaso alguno de estos desprevenidos pacientes sospechará siquiera que frente a ellos, tras la fachada de un inofensivo vendedor de panes, se esconde un violento y agresivo sujeto, quizá armado?

¿Saben las autoridades del Centro que cada noche y madrugada cientos de pacientes conviven con el riesgo de padecer una violencia desatada al menor pretexto? ¿Lo imaginan siquiera las autoridades de la Secretaría de Salud del Gobierno del Distrito Federal, lo sabe la Jefatura de la Delegación Cuauhtémoc, lo sabrá la Secretaría de Seguridad Pública?

“Este lugar es mío porque yo lo pagué”, espetó el ambulante. Si así es, ¿a quién le pago, a la Dirección del Centro Dermatológico, a la Delegación Cuauhtémoc, al Gobierno del Distrito Federal, a su representante ante el la Asamblea Legislativa, quizá?

Seguramente, inmersos en la esperanza del alivio, los pacientes ni siquiera sospechan del riesgo, pero ¿y las autoridades? Si ellas no lo saben, tampoco les interesa saberlo, pues cuando intenté apelar a los mandos policiales y civiles del Centro, la tibieza fue la respuesta. Los policías auxiliares dentro de la clínica explicaron que ellos nada podían hacer, que no era su jurisdicción por ser ellos intramuros. “Salga y busque una patrulla”, aconsejaron.

Ante la muralla de indiferencia azul, acudí a la Dirección del Centro, donde topé con una pétrea secretaría quien sugirió depositar una queja en el Buzón de Sugerencias.

El asunto es grave intenté explicarle, estamos hablando de la presencia de personas violentas y probablemente armadas afuera de la clínica, en contacto directo con los pacientes. Sabiamente sopesó la contingencia y dictaminó, “si es un asunto de seguridad, le toca a Administración, primer piso a la izquierda”.

En la Subdirección de Administración, una mujer de adustas antiparras afirmó, “eso le toca al señor Luis, anda de bata azul por ahí afuera”. El señor Luis repitió la recomendación, “deposite su queja”.

Un poco más sensible, ante mi insistencia sugirió una ingeniosa estratagema, “regresé mañana a la misma hora, ponga su bicicleta en el mismo lugar y si pasa algo mandamos una patrulla”. Alelado y virginal expliqué, hoy llegué a las 4 y media de la mañana porque era mi cita de primera vez, la próxima consulta es el primero de diciembre, a las 8 de la mañana. Ahhhh, entonces no, no podemos hacerlo venir a las 4 otra vez, deposite su queja, es lo mejor, rectificó.

Para ganar mi confianza en la efectividad del Buzón de Sugerencias, el hombre de la bata azul y angelito en la solapa, detalló que cada ocho días, sin excusa ni pretexto, un enviado directo de la Secretaría de Salud, completamente ajeno al Centro, recogía las quejas y sugerencias para hacerlas llegar directo al escritorio del Secretario. ¿Será?

Suspiré, regresé la espada a su vaina y desenfundé la pluma, en el breve, pero insospechadamente poderoso “formato de sugerencias” intenté condensar el incidente del árbol y la “pinche bala en la cabeza” y, acompañado del señor Luis (¿ese era su nombre?), solemnemente deposité el papel en la urna.

Ahora esperemos ocho días a que la misiva llegué a su destino, mientras tanto recuerde, si visita el Centro Dermatológico Dr. Ladislao Pascua, pregunte a quién pertenecen los árboles de la colonia Buenos Aires, usar indebidamente uno de ellos, le podría ganar una piche bala en la cabeza.

martes, 7 de septiembre de 2010

La mala suerte del Ejército


Hoy el Ejército Mexicano trae nuevos bríos y, como nunca antes, busca abrirse, acercarse a los medios de comunicación y difundir las cosas que hace hacia los ojos de la ciudadanía, de muy buena fe.

El vocero de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Ricardo Trevilla, se dio a la tarea de acercarse a los representantes de periódicos y espacios electrónicos para convencerlos de que la milicia está trabajando bien y que está haciendo cosas interesantes.

Asimismo, la dependencia invitó a los reporteros de la fuente a conocer sus preparativos para los festejos del Bicentenario de la Independencia. Incluso permitió que los periodistas abordaran sus aviones nuevos y "sobrevolaran" en sus instalaciones.

Con ello, por supuesto, se busca limpiar una imagen formada a partir de una serie de abusos en los que el Ejército se ha visto envuelto en los últimos meses, así como demostrar que la batalla de los soldados contra el narcotráfico es honesta y lleva las mejores intenciones.

Sin embargo, los últimos días la suerte no ha estado del lado de la Sedena y de su gente, empezando porque la gran captura del año, la de Édgar Valdez Villarreal, "La Barbie", uno de los grandes capos a atrapar, no le correspondió a los hombres de verde. Fue un punto a favor, en esta ocasión, de los policías federales.

La mala racha siguió. Después y como parte de las exhibiciones abiertas a medios, el vuelo de periodistas para conocer la parada aérea del Ejército para este próximo 16 de septiembre, se frustró por el mal tiempo. Los reporteros llegaron a la base de Santa Lucía, Estado de México, y se quedaron sólo mirando a su alrededor ante la imposibilidad de que las aeronaves volaran.

Pero lo más lamentable, lo más triste y lo que menos se esperaba la Defensa, fue el muy lamentable caso de Vicente de León Ramírez, de 52 años, y del hijo de éste, Gabriel, de 15, quienes murieron baleados por ejementos del Ejército Mexicano al ignorar un retén militar cuando circulaban por una localidad de Nuevo León.

Este tipo de golpes pesan, y pesan mucho, a instituciones como la Sedena, sobre todo cuando tienen encima a organismos internacionales de derechos humanos que han puesto en tela de juicio una serie de eventos similares, y todos ellos en el marco de la lucha de la milicia contra el crimen organizado.

Para colmo de males, los periodistas han buscado a la viuda del señor De León para recoger su testimonio y hacerla llorar frente a las cámaras y micrófonos. Al presidente Felipe Calderón, a su vocero en materia de seguridad Alejandro Poiré y a sus funcionarios metidos en el tema no les ha quedado otra más que aceptar la equivocación de los soldados, enviar condolencias y aceptar que van a investigar a fondo el suceso.

Ni modo, al Ejército le ha costado trabajo salir a dar la cara como una institución limpia y honorable, pero las cosas no le han salido como quisiera. Esperemos que en adelante tenga mejor suerte y, claro, que cometa menos errores.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Los delitos "silenciosos"


En medio de un ambiente de narcoviolencia, ejecuciones, tiroteos, amenazas a periodistas y todas esas conductas delictivas que ocupan el tiempo de la opinión pública y provocan miedo entre la población, pareciera que aquellos otros delitos, los que nos ocurren en el día a día al salir a la calle, ya no existen o por lo menos no son importantes.

Estas "otras" calamidades, por las que las agencias del Ministerio Público siguen llenas de denunciantes, también, como el narco, se están incrementando en el país y el problema de la inseguridad pública sigue como un asunto pendiente a resolver.

Los números del propio gobierno, implacables e inocultables, así lo indican. Conductas clave tanto del fuero federal como del fuero común, a lo largo de los últimos años e incluso en los primeros meses de 2010, se están incrementando, a partir del conteo de denuncias penales iniciadas por las distintas procuradurías del país.

Por ejemplo, los 674 secuestros registrados de enero a junio del presente año significarían, de continuar la tendencia, un aumento de 16 por ciento en comparación con el año pasado.

Esta conducta delictiva ha crecido de manera casi constante, año con año, de 2004 a la fecha. Entonces se reportaron, a nivel nacional, 323 privaciones ilegales de la libertad, cifra que se incrementó a 325 en 2005, a 595 en 2006, bajó a 436 en 2007, volvió a subir a 907 en 2008 y a mil 163 en 2009. La previsión, de contnuar con la tendencia de enero a junio de 2010, es que para fin de año se reporten mil 348 secuestros.

Los tan frecuentes robos y que tanto preocupan a la ciudadanía, representan la conducta delictiva que año con año crece y parece que no hay quien la detenga. Así lo demuestran las cifras desde 2004, cuando ocurrieron 514 mil 922 casos en el país. Desde entonces no hay reducción en el número total de robos. En 2005 se reportaron 515 mil 916; en 2006, 545 mil 232; en 2007, 610 mil 710; en 2008, 656 mil 877; en 2009, 680 mil 566, y para finales de 2010, de continuar con la misma tendencia, se tendrían alrededor de 705 mil 690 robos, lo que representaría un incremento de cerca del 4 por ciento.

Los homicidios, que comúnmente se mantienen sin modificaciones importantes, han mostrado incrementos de 2007 a la fecha. Ese año se registraron 25 mil 129, en 2008 fueron 28 mil 018, para 2009 la cifra creció a 31 mil 545 y la tendencia para 2010 es que se reporten 33 mil 950; es decir, cerca del 8 por ciento más que un año antes.

Las violaciones, en un constante ascenso desde 2005, mostrarían apenas un descenso de 2.2 por ciento en comparación con el año pasado, de seguir la tendencia que llevan estos delitos los primeros meses del año.

Las estadísticas señalan que en 2005, a nivel nacional, se llevaron a cabo 13 mil 550 violaciones, cifra que creció a 13 mil 894 en 2006, a 14 mil 198 en 2007, se redujo a 14 mil 078 en 2008, volvió a incrementarse a 14 mil 850 en 2009 y que se prevé se reduzca a 14 mil 518 para finales de 2010.

En cuanto a los delitos federales, los cometidos por servidores públicos y la portación de arma de fuego, aunque muestran incrementos marginales, los resultados por averiguaciones previas iniciadas revelan que ahí persisten y que es importante atacarlos. En los primeros seis meses del presente año se registraron mil 294 y 8 mil 635, respectivamente.

En conclusión, como ciudadanos debemos exigir que las autoridades policiacas y ministeriales no descuiden el terrible tema del narcotráfico y la violencia que genera, pero que al mismo tiempo no aflojen el paso en la prevención e investigación de aquellos delitos patrimoniales y que afectan con mayor frecuencia a nuestra persona y a nuestras familias. Sí, es más trabajo pero la seguridad de todos también cuenta.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Caso Noroeste: el miedo no termina


El periódico Noroeste de Mazatlán es hoy el nuevo blanco de la delincuencia organizada, lo cual empeora aún más la situación del ejercicio peridístico en nuestro país.

El diario vive una desgracia adicional: como es un medio local, lo que le ocurra no tiene las mismas reacciones ni ha provocado el enojo ni el protagonismo de grandes "líderes de opinión" como cuando sufrieron amenazas los medios nacionales Televisa y Milenio. Es más, nadie organizará una marcha en protesta por lo que ahí ocurre aunque sea igual de terrible que el secuestro de los compañeros que trabajan en medios electrónicos nacionales.

Resulta que los periodistas de Noroeste ya ni siquiera van a las instalaciones de su periódico a trabajar, lo deben hacer desde sus casas frente al miedo ante las constantes amenazas que cumplieron ya tres días consecutivos.

Las llamadas telefónicas a la recepción no cesan para exigir dinero e imponer una publicación y la aparición repentina de vehículos con gente que lleva armas largas en el paso de los periodistas por las calles son parte de la intimidación, después de las agresiones a balazos sufridas en el edificio.

Sin hacer ruido, el diario difundió ayer un comunicado donde explica las nuevas amenazas que llegaron a las instalaciones de Noroeste y a su personal.

Noroeste relata que en lo que aparenta ser la misma persona que amenazó al periódico el martes, antes de cometer el atentado la madrugada del miércoles, el hombre realizó ayer varias llamadas para intentar extorsionar a su personal.

Alrededor de las 10:40 horas se realizó la primera llamada, la cual entró directamente a la recepción. El sujeto responsable pidió hablar con un gerente. El telefonema fue transferido a un directivo, al que el delincuente le exigió 200 mil pesos "para las 3:00 de la tarde en la recepción".

El hombre exigió el dinero a cambio de "dejar en paz" a Noroeste, pidió al directivo "no hacer panchos" y aclaró no tener nada en contra del personal del periódico, pero amenazó con "volar" el edificio si no le entregaban el dinero.

El directivo le solicitó tiempo para responder a su solicitud y el delincuente aseguró que realizaría una segunda llamada.

A las 11:15 horas se realizó la segunda, donde el delincuente volvió a exigir los 200 mil pesos a cambio de no hacer "explotar" las instalaciones.

Una hora después, alrededor de las 12:20 horas, el delincuente realizó una tercera llamada, volvió a exigir el dinero y aseguró que realizaría una cuarta alrededor de las 14:00 horas, en un intento por consumar la extorsión. El nuevo telefonema no se realizó.

Durante las llamadas, el delincuente se refirió al ataque realizado contra las instalaciones de Noroeste, la madrugada del miércoles, como una muestra de su capacidad para hacer daño. "Para que vean que no andamos con juegos".

El martes, unas tres horas antes del ataque con armas largas a Noroeste, presuntamente esta misma persona realizó un par de llamadas para exigir que se publicara información en contra del cártel de Sinaloa, pero en esa ocasión había dejado en claro que no le interesaba el dinero.

"En la calle también fue amenazado personal de Noroeste en dos hechos distintos, el primero por la mañana, cuando un vehículo Nissan, color negro, amenazó a dos periodistas que se trasladaban en una de las camionetas oficiales del periódico. Los delincuentes les gritaron diversas amenazas desde el auto a los periodistas.

"A mediodía, en un segundo hecho, un vehículo se acercó a una camioneta de personal del área de distribución de Noroeste, y sus ocupantes mostraron sus armas largas, en un evidente acto de intimidación", detalla el diario en su comunicado.

Como medida preventiva fue desalojado el personal administrativo y cerrada el área comercial, para proteger a clientes y trabajadores.

Y aunque se dijo que el personal de la redacción y el equipo directivo continuó en el edificio para realizar el trabajo periodístico y ofrecer su edición diaria a los lectores de Noroeste, de acuerdo con el boletín, lo cierto es que los reporteros ya comenzaron a redactar desde sus domicilios, por seguridad.

Este es el nuevo episodio del tema del ejercicio periodístico frente a las coberturas del narcotráfico.

Hubo acciones de buena fe, como la marcha del 7 de agosto y las muestras de repudio frente a compañeros que trabajan en medios nacionales secuestrados, con las que se supone se debían realizar, como seguimiento, acciones para evitar nuevas agresiones.

Parece que la reacción de los medios de comunicación en el país ha sido tibia, mediocre. Por lo menos eso nos muestra la amenaza del narco que sigue, se intensifica y extiende el terror en las diferentes plazas.

Esperemos que nosotros, como representantes de algunas de estas empresas, si no tenemos claro cómo organizarnos ni cómo armar acciones conjuntas de contención, por lo menos difundamos en nuestros espacios lo que sigue ocurriendo a los compañeros que trabajan en los estados donde está la línea de fuego.

(Foto: Especial)

jueves, 2 de septiembre de 2010

¿Quién perdió 2 mil 500 millones de dólares?


¿Sabían ustedes que los narcos mexicanos perdieron en un año más de 2 mil 517 millones de dólares?

¿Se imaginaban que por este golpe a sus finanzas, resultado de operativos, decomisos y detenciones, expandieron sus actividades a otros delitos como el secuestro?

¿O que los gatilleros, vendedrogas, transportistas, lavadores de dinero y miembros de las estructuras de los cárteles sufrieron la pérdida de seis de sus grandes cabezas? Por cierto, sólo uno de ellos, Nacho Coronel, murió en el operativo de captura.

El diagnóstico efectuado por el gobierno de Felipe Calderón revela otra serie de datos interesantes. Por ejemplo, que no ha existido mucha equidad en los golpes a las organizaciones, pues la mayoría de los detenidos -más o menos el 27 por ciento- en toda la administración trabajaban para los del Golfo y los hoy enemigos de éstos y antes su pisoteros, "Los Zetas". Los que menos capturas sufrieron, en cambio, fueron los del casi diluido cártel de los Valencia-Milenio, con sede en Michoacán, con 2 por ciento de los casos.

Con base en estos reportes, se puede concluir que los gobiernos estatales que más deberían agradecer el trabajo de agentes federales, soldados y marinos, son los del Estado de México, Sonora y Guerrero, pues éstas eran las zonas de influencia de principales líderes nacionales, lugartenientes regionales y estatales, así como los encargados de plaza que fuerion aprehendidos.

Otro dato: El Ejército Mexicano ha realizado tareas de seguridad pública en prácticemente medio país, considerando que los denominados "operativos conjuntos" han entrado a 16 estados de la República. Se han "salvado" de la presencia continua de soldados en las calles el Distrito Federal, el Estado de México, Puebla y Querétaro, por ejemplo.

El criterio para aplicar estas acciones coordinadas, dice el gobierno, es la prevalencia de delitos "que más preocupan y más afectan a la sociedad". En esta lista aparecen siete grandes conductas ilícitas, entre ellas el narcomenudeo; el cobro de piso, que se refiere a los pagos que deben hacer al narco comerciantes para vender y hasta familias para circular por las calles, y por supuesto, el homicidio.

Por último, hay que destacar que en el nuevo mapa del narco, a partir del diagnóstico, son reconocidas siete organizaciones de narcotraficantes que dominan el territorio nacional.

Estas son el cártel de los Beltrán Leyva (con todo y sus pérdidas), La Familia (que aunque michoacana, tiene un fuerte dominio en tierras mexiquenses), el cártel del Pacífico (sí, al que pertenece el aún prófugo "Chapo" Guzmán), el de Júarez, el de los Valencia o del Milenio, así como el cártel del Golfo y "Los Zetas", que se hicieron enemigos por el control de los territorios.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

No es Colombia, pero...


Son similares, por lo menos abultados, los números de periodistas muertos en Colombia y en México en distintos periodos. Esto habla de un riesgo parecido de quienes ejercen el periodismo frente al narcotráfico en los dos países, y quizá en este caso el nuestro sí se esté “colombianizando” o por lo menos se encuentre en vías de ser así.

Se habla de 67 muertes y desapariciones de 2000 a la fecha en México, contra 130 de 1992 a 2006 en el país sudamericano, que si bien éste último número refleja un promedio superior de casos, en ambas naciones las cifras son preocupantes.

Quizá en nuestro país no se conozca el caso de un periodista muy popular o conocido que haya sido ajusticiado, como ocurrió con Jaime Garzón, en Colombia, pero los “levantones” y agresiones han sido más frecuentes en México durante últimas fechas de víctimas que ya suelen ser reporteros de medios de comunicación nacionales o que obtienen su información bajo las características de enviados, cosa que no había ocurrido antes.

El miedo de los periodistas, además, es el mismo. Hoy en México hay corresponsales extranjeros que antes cubrieron guerras o enfrentamientos armados, y ellos consideran que incluso hay ocasiones en que el narcotráfico mexicano puede ser más peligroso. Mencionan que por lo menos en una cobertura de guerra saben de qué lado colocarse y ante quién dirigirse; hoy en nuestro país nadie sabe quién es el enemigo o si esta persona a quien acudimos como fuente nos va a voltear la espalda y nos traicionará haciéndonos víctimas de un delito.

En Colombia se habla de que en aquella época de crisis por narcotráfico hubo poco espacio para la pluralidad de enfoques en la difusión de notas informativas sobre estos temas. Esta situación está ocurriendo en las ciudades más conflictivas de nuestro país relacionadas con este problema.

En Sinaloa, Tamaulipas, Michoacán o Chihuahua ya los corresponsales acuden solamente a las fuentes oficiales o institucionales y los discursos de los funcionarios. Si bien no se ha convertido en un problema nacional, la tendencia puede ser esta cuando las amenazas continúen hacia los reporteros de medios de comunicación nacionales o hacia los enviados a las diferentes plazas.

¿Y qué hay del conteo de muertos, “levantados”, decapitados y torturados? En el país sudamericano se vivió la crisis de banalizar la información, como lo explica el periodista colombiano Álvaro Sierra, y que al público y los ciudadanos les parezca lo mismo ya cualquier dato sobre el tema.

En México no ha ocurrido porque hay medios informativos que siguen destacando de manera importante y privilegiando la jerarquización de este tipo de noticias, lo cual aparentemente no se ha reflejado en una reducción en las ventas o penetración de los espacios informativos.

Sin embargo, sí hay medios –contados- que han decidido no publicar absolutamente todos los muertos. Han optado por transmitir los casos más graves o que reúnan ciertas características por las cuales pueden ser relevantes para la sociedad.
Por ejemplo, no publican mantas con mensajes de los narcos, ni reproducen determinadas características de una tortura que puede tener un significado especial.

Sí, en cambio, decidieron revisar caso por caso las muertes violentas para definir cuáles de ellas no son respuesta al crimen organizado, sino que pueden obedecer a situaciones accidentales, pasionales o con otra raíz social que deberá revisarse para valorar la difusión de la noticia.

El precio a la cabeza de cada policía en Colombia, por parte del narcotrafizante colombiano Pablo Escobar, también es un tema similar en los dos países. En México han muerto más de 60 militares en esta administración en manos del narco; en el caso de la Policía Federal, han existido rachas en las que las matanzas de agentes son frecuentes. Ya ocurrió en Ciudad Juárez, por ejemplo.

En conclusión, si México no está “colombianizado” en este tema, de no existir un buen plan para reducir la violencia, en el corto plazo podemos hablar de situaciones idénticas aquí con las ocurridas en el país del sur.

(Foto: El Espectador)