martes, 3 de mayo de 2011

Cuando Calderón pidió ayuda al Papa

Benedicto XVI con la familia. Foto: Reuters
El pasado domingo 1 de mayo, el presidente Felipe Calderón estuvo en el Vaticano, frente al Papa Benedicto XVI, y lo invitó a visitar nuestro país.

“Santo Padre, gracias por su invitación, gracias a usted y a la Iglesia. Le traigo una invitación del pueblo mexicano”, dijo el presidente mexicano a través de algunas imágenes que pudieron observarse gracias al Centro Televisivo Vaticano.

El encuentro se llevó a cabo, señalan los corresponsales, en la sacristía de la Basílica de San Pedro, justo al concluir la misa en la que Juan Pablo II fue beatificado, a la cual sí acudió Calderón. Recordemos que el mandatario no estuvo en el Reino Unido en la boda del Príncipe Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton, porque a aquella ceremonia... simplemente ni lo invitaron.

Con Margarita Zavala al lado, Felipe Calderón también dijo otra cosa al Papa que no se difundió, según versión de los propios reporteros. Palabras más, palabras menos, la invitación a México también fue porque en el país hay mucha violencia. Y la visita del Santo Padre podría servir para calmar las aguas.

Es decir, ante la sagrada figura el presidente mexicano sí reconoció que la situación mexicana es difícil y hace falta "una manita" celestial, para ver si acaso. Contrario a los triunfalistas discursos públicos del propio Calderón y sus muchachos, entre ellos el vocero del gabinete de seguridad, Alejandro Poiré.

Después de la solicitud, el mandatario panista tuvo la distinción de ser saludado por el obispo de Roma, junto con otros 15 jefes de Estado que viajaron a Roma.

Felipe y Margarita, con la satisfacción en el rostro, regresaron entonces a casa en espera de una respuesta.

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