viernes, 9 de marzo de 2012

Y los militares... ¿volverán a sus cuarteles?

El presidente y su jefe de policía.
Hoy Felipe Calderón encabezó un acto en el que reafirmó que su jefe de la policía, Genaro García Luna, es el gran salvador de un país abatido por el narcotráfico, el crimen organizado y la hasta ahora incontenible violencia que ha afectado a comunidades enteras.

Con la presentación de la División Científica de la Policía Federal, a cargo del mencionado secretario, ya se tiene operando prácticamente al 100 por ciento esta corporación que de 6 mil pasó a casi 37 mil efectivos y que se convierte así, dice el presidente, en la mejor que ha tenido el país.

Esta es una de las siete divisiones -entre ellas la antinarcóticos y de inteligencia- que se fueron integrando a una policía en la que había casi prácticamente agentes de caminos... y militares. La inversión del nuevo equipo e instalaciones para cerrar este círculo fue de 700 millones de pesos.

Para presentar a una Policía Federal operando ya en su totalidad se tuvieron que hacer ajustes, desde capacitar a marchas forzadas a jóvenes universitarios con el apoyo de países como Colombia, Alemania e incluso la India, hasta crear una nueva ley interna que hasta le permitiera tomar atribuciones de dependencias como la PGR, entre ellas la de investigar y hacer labores de inteligencia.

Por eso pareciera que parte de lo que se presentó en la mañana era muy similar, por ejemplo, al área de servicios periciales de la fiscalía federal.

Pero en síntesis, el anuncio de la División Científica de esta Policía Federal -dirigida, por cierto, por una mujer, Maribel Cervantes Guerrero, de manera inédita- significa el regreso a sus cuarteles de los militares que actualmente tienen el control de los operativos antinarco que han significado un fuerte dolor de cabeza para el presidente, fundamentalmente por el número de víctimas colaterales en esa guerra.

Tan sólo la Secretaría de Marina, y así lo reconocen sus datos internos, ha llevado a cabo un promedio de 80 operativos por día contra el narcotráfico durante los últimos cinco años, más de la mitad catalogados como "de alto impacto".

Hoy, Calderón fue firme al asegurar que los soldados ya podrán regresar a sus cuarteles y que debe ser una corporación civil la que tiene la obligación de estar en las calles, pero bien armada y con una doctrina diferente a la que se tenía.

Y entonces cobra relevancia la campaña encabezada por el propio García Luna para exhibir las deficiencias en las que se encuentran las policías locales en el país, entre las que destacan su descomposición generalizada, corrupción y vínculos con las organizaciones criminales.

Quedan nueve meses de administración federal para que el presidente cumpla con lo que declaró y, si se puede, para demostrar que México tiene ya la super policía que tanto presumió en un magno acto en el que estuvieron sus secretarios de Estado, gobernadores, grupos sociales y representantes de los medios de comunicación.

Comienza a contar el reloj.

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