miércoles, 13 de octubre de 2010

Y mientras los mineros salían...


Alguien cándidamente por Twitter criticaba ayer que si el asunto de los mineros hubiera ocurrido en México, seguramente todos pensaríamos que se trataba de una "cortina de humo" ante una serie de problemas que principalmente las autoridades hubieran querido ocultar.

Lo diría de burla, pero ¿a poco no es cierto?

El tema sale a colación porque el asunto de los mineros, pese a que fue en Sudamérica y no por ello debemos dejar de reconocer que es un hecho histórico, valeroso, bien resuelto y hasta motivo para contar una buena historia, se convirtió en un hecho mediático que rayó en el show y en lo espectacular.

Los medios mexicanos le dieron enormes espacios, los escritos quizá y como siempre sucede, imitando a las televisioras, que presentaron el caso en forma telenovelesca. "Ahora va para afuera el minero 13, ahora el 16, ahora el más viejito", decían los comunicadores en sus espacios.

Y sí, es verdad que la gente podrá estar harta de tanta desgracia y mala noticia, pero mientras esto ocurría al sur del continente, en nuestro país seguían desarrollándose asuntos importantes principalmente en materia de seguridad y de justicia.

Ahí van unos ejemplos:

- En Ciudad Juárez, varios jóvenes se manifestaban para gritarle al presidente Felipe Calderón en la cara que ya no pueden vivir en medio de tanta inseguridad, después del magno evento para difundir la Policía Única y firmar acuerdos en el tema.

- En Chihuahua capital emboscaban y mataban a balazos a seis custodios de una cárcel local.

- Un comandante de Tamaulipas que formaba parte del equipo de búsqueda del turista estadounidense David Hartley, desaparecido en las aguas de la Presa Falcón, aparecía muerto.

- En Aguascalientes encontraban restos humanos envueltos en bolsas de plástico.

- La sociedad de Tampico vivía en la zozobra tras el secuestro de cinco jóvenes estudiantes del Tec de Monterrey.

- La procuraduría de justicia del DF seguía tronándose los dedos para ver cómo cabildear ante legisladores la aprobación de una nueva ley orgánica después de que la Suprema Corte le echó este documento a la basura.

Estos temas, entre muchos otros, quizá no dignos de tanta espectacularidad ni de la presencia permanente de cámaras de televisión, hay que tenerlos en cuenta. Dejémoslos aquí como constancia.

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