viernes, 10 de septiembre de 2010

Un gobierno ofendido por Hillary


Hillary Clinton no es tonta y seguramente sabía de lo que hablaba cuando dijo que México ya se parece a Colombia de hace 20 años por el aumento de la narcoviolencia.

La secretaria de Estado del país vecino deslizó suave pero decididamente su declaración ante el Consejo de Relaciones Exteriores en Washington: "México se está pareciendo a como se veía Colombia hace 20 años (...); se requerirá una combinación de mejor capacidad y voluntad política para evitar que el problema se propague", espetó.

De inmediato surgieron las reacciones del gobierno mexicano que en resumen respondieron: "¿Cómo que como Colombia? Por supuesto que no, ni al caso".

Veintiocho mil muertos por el narco en el sexenio, ejecuciones de alcaldes, secuestros de periodistas, poblaciones enteras que arman sus propios toques de queda... Sólo eso, pero cómo compararnos con un paisucho violento, salvaje y bicicletero como Colombia, parecían expresar las autoridades mexicanas con sus gestos y palabras.

Al menos ese pareció ser el mensaje del flamante vocero del gabinete de seguridad, Alejandro Poiré, cuando dijo:

"Desde luego no compartimos apreciaciones en ese sentido, ya que hay una diferencia muy importante entre lo que enfrentó Colombia y lo que enfrenta México actalmente.

"Estamos actuando a tiempo para evitar situaciones semejantes a las de Colombia, en donde el mismo Pablo Escobar fue representante después de una reforma legal que lo permitió", dijo el funcionario que trabaja directamente para el presidente Felipe Calderón.

Luego negó que los cárteles del crimen organizado tengan características de insurgencia o de guerrilla y justamente por ello, "todas las fuerzas del Estado" actúan para combatir a los criminales.

Más mesurado, el presidente estadounidense Barack Obama trató de enderezar la ofensa diplomática y de manera inteligente suavizó las palabras de Hillary, aunque no rechazó que la situación en México fuera grave y preocupante, que conste.

"México es una democracia grande, vibrante, con una economía creciente, y como consecuencia de esto no se puede comparar lo que está pasando ahí con lo que ocurrió en Colombia hace 20 años.

"Pero la brutalidad y la violencia de esos cárteles, pienso que es tan mala como cualquier otra cosa que hemos visto, y por ello lo hemos tomado de una forma muy seria", dejó claro en una entrevista al diario hispano La Opinión.

Y bueno, quizá este sea el más preocupante de los tres temas en los que ha tenido que hacer aclaraciones el gobierno calderonista en una muy desafortunada semana en materia de seguridad y justicia.

Las otras dos precisiones fueron, uno: que el Ejército mexicano no es asesino, que un errorcillo de comunicación ocasionó la muerte de un padre de familia y su hijo en Nuevo León en manos de soldados, y dos: que el super capo de la droga Édgar Valdez Villarreal, "La Barbie", sí fue detenido tras un larguísimo trabajo de inteligencia y no de manera circunstancial por una falta de tránsito.

Mientras es una u otra cosa, eso sí, cada vez encontramos más respuestas a por qué "La Barbie" estaba tan divertido en su presentación ante los medios de comunicación.

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